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Por Juan Pablo Cuéllar
Mientras Cuba tiene bien definida una estrategia para proteger el medio ambiente, las grandes locomotoras económicas del primer mundo, lejos de protegerlo, contribuyen a su deterioro y vierten indiscriminadamente al mar, a los ríos, al aire y a la tierra los desechos. Ante el reclamo de los pueblos del mundo se efectuó en Río de Janeiro del 3 al 14 de junio de 1992, la Cumbre de la ONU sobre Medio Ambiente y Desarrollo, con la participación de 172 países, y donde se aprobaron 5 documentos cruciales que prácticamente han pasado a ser letra muerta.
Actualmente, se está desarrollando la Cumbre de Copenhague, y lo que informan las agencias noticiosas es que, a punto de culminar, y pese a los esfuerzos de la ONU, no se vislumbra acuerdo alguno, pese a que el redoble de campanas es perentorio: un minuto más de espera puede ser fatal.
Acerca de las perspectivas del nuevo Milenio, Fidel Castro expresó el 27 de enero del 2001 en San Miguel de las Lajas: “Los próximos años serán decisivos no solo para Cuba sino para todos los pueblos que habitan el planeta”. De un modo tan ciego y caótico se ha encaminado hasta ahora la política y la economía mundial que hasta hace solo algunas décadas, apenas se conocían o se mencionaban, conceptos tales como medio ambiente, diversidad biológica, preservación de la naturaleza, desertificación, agujero en la capa de ozono, cambio de clima bajo un sistema de producción anárquico…
La situación ambiental del país no puede dejar de enmarcarse dentro del proceso histórico, económico y social por el que se ha transitado y por su vinculación y efectos producidos sobre el medio ambiente.
Las profundas transformaciones económicas y sociales logradas por el proceso revolucionario, condujeron a cambios favorables en las condiciones de vida de la población y consecuentemente un incremento en las acciones encaminadas a la protección y conservación de los recursos naturales, los que son considerados como patrimonio de todo el pueblo.
No obstante ello, como ninguna obra humana es perfecta, paralelamente a esos logros han persistido errores y deficiencias, dados en lo fundamental por la insuficiente conciencia, conocimientos y educación ambiental, la carencia de una mayor exigencia en la gestión, la limitada introducción y generalización de los resultados de la ciencia y la tecnología, la aún insuficiente incorporación de la dimensión ambiental en las políticas, planes y programas de desarrollo y la ausencia de un sistema jurídico lo suficientemente integrador y coherente, entre otros. Por otra parte, la carencia de recursos materiales y financieros que Cuba ha afrontado ha impedido niveles superiores de protección ambiental, lo que se ha agudizado en los últimos años por el agravamiento de la situación económica en la cual se ha visto inmersa el país, debido a la pérdida de relaciones comerciales estables con el otrora campo socialista y el sostenido e incrementado bloqueo económico de Estados Unidos hacia la mayor de Las Antillas.
La sostenida recuperación económica experimentada por Cuba, unido a los cambios institucionales que tienen lugar, proporcionan una base sólida que permitirá avanzar con optimismo en el establecimiento de una Estrategia Ambiental Nacional, cuyas pautas conduzcan a un estadio superior en la protección del medio ambiente y el uso racional de los recursos naturales; hay que tener en cuenta además cómo los limitados recursos financieros y materiales de que dispone el país imponen como más viable su materialización gradual siguiendo las prioridades y en estrecha vinculación con los programas de desarrollo socio-económicos.
La situación del contexto local
El municipio de Cumanayagua, diminuto espacio geográfico en el globo terráqueo, tampoco escapa de los embates del deterioro de entorno. En tal sentido, el presente trabajo es el resultado de una acuciosa investigación sobre la contaminación de las aguas en los Consejos
Populares de Las Brisas, Vila, Napoleón Diego y Rafaelito a fin de demostrar cuánto daño le hace a los ríos Hanabanilla y Arimao la no evacuación correcta de los residuales de la ciudad y cuántos pobladores río abajo se ven afectados por dicha contaminación.
Cumanayagua está bañada por los ríos Arimao y Hanabanilla; el primero, procede al parecer del nombre de un cacique indio, y el segundo en el dialecto arauco de los siboneyes nayagua significa agua. No consta en ningún documento oficial la fecha de fundación de la ciudad; asimismo, su urbanización no parte del esquema típico de otras ciudades de Cuba, de las cuales se tiene constancia de fundación. El primer documento que habla de la existencia de un hato con el nombre de Cumanayagua data de 1734. Sin embargo, algunos estudiosos del tema declaran su fecha de fundación el año 1803, cuando en realidad en ese año reza el bautizo más antiguo de la ciudad, de acuerdo con las actas conservadas en la iglesia católica. Los principales poblados del municipio son: la ciudad de Cumanayagua, con 26 313 habitantes; La Sierrita, con 3 807 habitantes; Barajagua, con 3 433 habitantes; Arimao, con 2 203 habitantes. El Municipio cuenta con 7 ríos fundamentales: Arimao, Hanabanilla, Yaguanabo, Río Hondo, San Juan,
Cabagán, Charco Azul, los cuales desembocan en la costa sur. Se cuenta con dos presas: Avilé, con una capacidad de embalse de 90 millones de metros cúbicos, alimentada por el río
Hanabanilla; Paso Bonito, con una capacidad de embalse de 8 millones de metros cúbicos, alimentada por el río Hanabanilla.
Los principales problemas de la comunidad se encuentran en el abasto de agua potable en el Consejo Popular de Las Brisas, fundamentalmente en lo que comprenden las circunscripciones 1, 2 y 3, así como las circunscripciones 9 y 10 pertenecientes al mismo Consejo. La no cloración del agua que se recibe desde la fuente de abasto del Túnel que va directo para el consumo, la falta de un sistema de evacuación de residuales, y el vertimiento de estos en algunas calles de las tuberías son los problemas más candentes, así como la pérdida de agua potable por los salideros de las tuberías que vierten también a las calles y las destruyen, la mala situación que tienen los viales por lo ya expresado (los salideros y los vertimientos de los residuales), la no recogida de los desechos sólidos de forma sistemática a partir de los puntos de recogida, la falta de alumbrado público en los barrios interiores de la ciudad, la falta de transporte público para la comunicación del Municipio, son otras deficiencias que vienen a complicar más aún la situación.
El Municipio cuenta con mil cien kilómetros cuadrados de superficie; un conjunto de ríos y arroyos baña el territorio. Entre los ríos más importantes se encuentran Arimao, Hanabanilla, Mataguá, Seibabo, Río Hondo, Río Negro, Yaguanabo y Cabagán, entre otros.
Se realizó una encuesta acerca de cómo se está protegiendo el agua en el Municipio y para ello se aplicó el siguente cuestionario tanto a los funcionarios del Estado como a los habitantes en general:
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¿Cómo se protege el agua del Arroyo El Tejar?
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¿Por qué no se canalizan los diferentes arroyos de la ciudad?
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¿Por qué tanta indisciplina de la población y no se toman medidas?
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¿Cómo podremos proteger más nuestras aguas?
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Nuestra ciudad se encuentra ubicada en el valle entrerriano que forman el Arimao y el Hanabanilla; se ha trabajado para evitar que estos sean contaminados, pues son fuentes de abasto de agua potable a la población. En el río Hanabanilla se ubica la presa Paso Bonito, que es fuente de abasto de agua para las ciudades de Santa Clara y Cienfuegos; en este mismo río se ubica la fuente de abasto de la propia ciudad de Cumanayagua.
El arroyo El Tejar, que atraviesa toda parte urbana de Cumanayagua, vierte sus aguas en el Arimao y desde siempre se ha utilizado como medio de evacuación los residuales de la ciudad, con la agravante de que la ciudad crece de manera desproporcionada en progresión geométrica en relación con el crecimiento aritmético del tratamiento de los residuales. Existen también pequeños arroyuelos donde vierten los residuales algunas calles como por ejemplo: la zona de
La Campanita, Rafaelito, y partes del Consejo de las Brisas. En tal sentido, el Gobierno Local ha ido trabajando en la estrategia de eliminación de los vertederos hacia estos arroyos; asimismo se elabora un proyecto destinado a descontaminar el arroyo El Tejar y se trabaja en la eliminación de las indisciplinas sociales que se cometen al botar hacia estos arroyos infinidad de desperdicios, entre ellos pomos, gomas (neumáticos) y otros objetos, así como el control de la poda indiscriminada de árboles, cuyos desperdicios van a parar a las aguas de estos arroyos. T
Otra gran dificultad radica en que por parte de las brigadas de Servicios Comunales hay a veces demora en la recogida de los residuales, y un bosque que colinda con el más reciente asentamiento (bautizado popularmente como El Resplandor) se está convirtiendo en un vertedero donde abundan los insectos y roedores que son transmisores de enfermedades. El asentamiento no se ha concluido y por ende no está totalmente urbanizado y se mantienen las calles sin asfalto y en muy mal estado para el tránsito y la higienización.
Por consiguiente se arriba a la conclusión de que en la ciudad de Cumanayagua aún falta mucho por hacer para evitar la contaminación del agua; entre los más puntuales indicadores resaltan los siguientes:
Educar a nuestros niños, adolescentes y jóvenes en el cuidado del medio ambiente y en la protección del agua, mediante un trabajo educativo-cultural sistemático en las escuelas.
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Elevar el nivel de conocimiento de la población sobre las medidas higiénico-sanitarias así como en la protección de los arroyos que atraviesan la ciudad, y para para lograrlo se propone apoyarse en programas radiales y en la participación entusiasta de nuestros creadores artísticos, concientizándonos de que tan ingente esfuerzo es tarea de todos.
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Utilizar más sistemáticamente la Dirección de Supervisión en el control de la higiene comunal exigiéndole a la unidad presupuestada de Servicios Comunales por la recogida de desechos sólidos para evitar que la población los bote de forma indiscriminada hacia los arroyos que atraviesan la ciudad.
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Dragar el arroyo El Tejar desde la calle Vila hasta la calle 7ma., así como desde el puente de Paseo de Martí hasta la calle Napoleón Diego para evitar inundaciones y además eliminar los vertederos que la población ha hecho de este arroyo de forma indiscriminada.
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Lograr que la Dirección de Acueductos limpie sistemáticamente los arroyos, fundamentalmente El Tejar.
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Culminar la urbanización de la parte construida en el barrio Granma Sur conocida como El Resplandor y exigir a Servicios Comunales la recogida más sistemática de los desechos sólidos.
Con mucho agrado, cuando nos entrevistamos con Pablo Hernández, representante del CITMA en Cumanayagua, conocimos de un Proyecto encaminado a elevar la calidad de vida de la población, destinado a lograr mayor conocimiento sobre el entorno. Entre los objetivos de este Proyecto está mejorar la calidad del medio ambiente de los cumanayagüenses. Así, se abordan temas como el de la protección de la atmósfera para lograr que las industrias que están en el territorio apliquen las medidas protectoras pertinentes, evitar los ruidos exagerados que molestan a la población, propender a la descontaminación de las playas y las costas y al cuidado de la flora y la fauna, poner coto a la reforestación y propender al desarrollo de las cuencas hidrográficas y su protección, así como impulsar todo lo relacionado con la cultura ambiental.
El Proyecto va encaminado tanto al individuo como a la comunidad, haciendo hincapié en los diferentes estratos sociales. Para ello se propone implicar a las organizaciones de masa, la Sedes Universitarias, El Ministerio de Educación, el Ministerio de Cultura, y muy especialmente las Direcciones de Hidroeconomía, Acueductos y Servicios Comunales.
En cuanto a la preservación de las presas y la franja hidrorreguladora, se ha ido trabajando en la siembra de árboles para protegerla y además para incrementar las áreas boscosas que producen bienestar a la población.
El agua es vital para la vida, por eso todo lo que hagamos por salvar nuestros recursos naturales, especialmente las fuentes acuíferas, será siempre bienvenido y motivo de agradecimiento por parte de las actuales y futuras generaciones.
Juan Pablo Cuéllar Vega (Cumanayagua, 1954). Licenciado en Educación en Dibujo Técnico, Educación Laboral y Computación. Ha participado con investigaciones en diferentes eventos de Pedagogía. Actualmente se desempeña como Director de la Escuela de Formación de Trabajadores Sociales en el municipio de Cumanayagua.
e-mail: jcuellar@ucf.edu.cu
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