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Cumanayagua, Cuba,
 

EL PATRIMONIO CULTURAL

Y EL ESTUDIO DE LA HISTORIA

CUBARTE

 

Por Mirian Fleites

La búsqueda de lo novedoso para promover la activación del conocimiento y no la mera repetición de métodos y procedimientos, ha de ser el propósito de un verdadero maestro para que sus alumnos se apropien de las habilidades y capacidades necesarias que garanticen una conducción adecuada en la vida social, al mismo tiempo que alcancen un desempeño profesional consecuente con la labor transformadora y el contexto económico, político y social del mundo contemporáneo, caracterizado por un crecimiento vertiginoso de la tecnología, la necesidad de comunicación e integración entre todos los seres humanos y, en su contraparte, el peligro que representan hoy las tendencias de la globalización neoliberal para la preservación del legado cultural de las naciones más débiles.
    En consecuencia, el sistema educacional cubano ha contado entre sus prioridades, durante los últimos años, con numerosos cambios destinados a alcanzar una estructura idónea en las instituciones educativas, siendo un eslabón esencial el nivel de Enseñanza Media, en el cual han de potenciarse todas las vías y medios capaces de formar alumnos con habilidades y capacidades propias de un desempeño protagónico en la gestión, no solo del proyecto social en sí, sino también de su propio aprendizaje como parte de una filosofía de trabajo capaz de potenciar el conocimiento a través de las posibilidades que les brindan los nuevos recursos puestos a su alcance.
    En los diseños actuales del perfeccionamiento de los planes de estudio de la Enseñanza Media, se garantiza que los alumnos en sentido general se formen con un adecuado sistema de conocimientos y habilidades para el ejercicio profesional y la adquisición de una cultura general integral; sin embargo, respecto a su formación cultural de amplio espectro, todavía no se ha logrado alcanzar todo lo que se desea; he aquí el porqué le corresponde al curso de Historia de Cuba en las escuelas de Secundaria   Básica, asumir un papel significativo en la formación y consolidación de los valores creados por el pueblo cubano a lo largo de su devenir histórico.
    La Historia, como actividad, exige razonamientos, necesita propiciar el diálogo y las reflexiones; la Historia no puede verse sólo como la tarea de clasificar hechos y acontecimientos de manera cronológica y espacial, sino asumirse como actividad constructiva que propicie un proceso activo y eleve el análisis y la valoración de las influencias que rodean los hechos. Lo que ha sucedido en épocas pasadas en su enseñanza debe servir para comprender el presente y ser punto de partida para contribuir al enfoque del futuro. Debe entonces la enseñanza de la Historia revelar en cada clase la moralidad histórica del pueblo, de sus héroes; valorar las figuras y los hechos en que participaron, para lo cual deben conocer sus acciones, ideales y el contexto en que desarrollaron su labor; pero todo en sus rasgos más cercanos a la propia vida del alumno.
    Un lugar destacado en la pirámide lo ocupa la enseñanza de la historia local, que posee hoy un lugar meritorio en el proceso de enseñanza-aprendizaje. Por eso aparece reflejado en los programas de la asignatura de Historia de Cuba para todos los niveles de enseñanza. El estudio de la historia local no fomenta el localismo estrecho, suspicaz y esterilizador, antes bien, lo combate. Se adquiriere la noción de la dependencia del exterior para todo cuanto significa instrumentos de trabajo, elementos de bienestar, etc. Inculca la noción y fomenta el sentimiento de la gratitud a la patria y a la humanidad; es el mejor correctivo a la vanidad ridícula y necia del campanario; enseña a ser modestos y agradecidos; robustece la solidaridad. También fomenta la confianza en el esfuerzo propio; pone de manifiesto los milagros de la voluntad perseverante, robustece la fe en los destinos de la comunidad y de la patria... Muestra que el progreso local (como el nacional) es constante, cierto, gigantesco, objetivo dinámico y dialéctico.
    No puede haber historia nacional, si no existe historia local. La impartición de una historia local afectiva, fue una preocupación constante de los pedagogos cubanos, entre los que se destacan José de la Luz y Caballero, Alfredo Aguayo, Pedro García Valdés, Miguel Cano, Ramiro Guerra, entre otros.
    Una sistematización teórica de los principales elementos que se relacionan con la inserción de la historia local en el proceso didáctico de la Historia de Cuba en el Noveno grado de la Secundaria Básica, permitió al personal docente apropiarse de los fundamentos que sustentan la correcta elección de una propuesta que resulte factible a la solución de esta importante problemática, cuyo impacto final se materializa en la formación ciudadana y patriótica del estudiante.
    Por la importancia que tiene el conocimiento de la historia local, se impone la edición de un folleto relacionado con dicha historia, a fin de poder lograr la inserción del acontecer local con el nacional, porque si pretendemos formar valores patrióticos, humanísticos en nuestros educandos, debemos partir entonces del conocimiento del propio terruño, que a pesar de brindar un acervo cultural general, acerca más a los estudiantes a amar y respetar lo suyo, y de esta forma amar, cuidar, respetar y defender su patria en sentido general.
    En el municipio de Cumanayagua (situado al este de la provincia de Cienfuegos) existe un interesante movimiento sobre el tema de la historia local, en que se destacan los investigadores Eddy Susana Castro Valdés, Raúl Rodríguez Rodríguez, Zulema Cobelo López, Humberto Sosa Pérez, Zoraida Hernández Aguilera, Ernesto Machín Viera, Cruz Magalys Fuentes Villalobos, René de Jesús Hernández Aguilera, Marisol Velázquez Maya, Estrella Torres Ramos, María E. Rodríguez Enríquez y un grupo de instituciones y organismos que han llevado a cabo investigaciones sobre el tema.
    Partiendo de la certeza de que el patrimonio local intangible es parte de la historia, las nuevas estrategias metodológicas deberán vincular la historia local al palpitante quehacer cultural de la localidad. De manera que por mediación de los cantos líricos de sus poetas, los temas musicales de sus compositores, las obras pictóricas de sus artistas plásticos, entre otros, se propicie, por reflejar emotiva y sugerentemente el contexto, el conocimiento del quehacer histórico de la localidad.

 

Mirian Fleites García (Cumanayagua, 1966). Licenciada en Educación en la Especialidad de Defectología. Ha participado en diferentes eventos pedagógicos y culturales.

 

 

 
 
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