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Por Paula Margarita Vázquez
Ningún pueblo debe dejar morir la historia de los hombres que han hecho aportes a su desarrollo cultural por pequeños que sean.
La cultura surge con el hombre mismo y ella recoge todas las formas y expresiones de una sociedad determinada; incluye costumbres, prácticas, códigos y reglas de la manera de ser. Desde otro punto de vista se puede decir que la cultura es toda la información y habilidades que posee el hombre.
Cada pueblo cuenta con hombres que a través del tiempo han sido artífices del desarrollo cultural en su localidad, ya sea de una forma u otra, con la práctica de algunas de las actividades culturales que la identifican y el pueblo de Cumanayagua también tiene su historia en este sentido del que no se escapa, la fotografía y con figuras destacadas que la practicaron y aportaron todos sus esfuerzos al desarrollo de la misma en su pequeño terruño. Entre esas figuras se encuentra Secundino Medina Moya (21/02/1905 a 9/11/1977).
Nació y murió en Cumanayagua y desde temprana edad se inclinó por la fotografía aunque por necesidades económicas practicó el oficio de barbero, relojero y mecánico de máquinas de coser y de escribir, pero su afición fundamental era la fotografía.
A pesar de los obstáculos que se presentaban en su camino por ser mulato y pobre supo crecerse ante las dificultades como un digno exponente de la cultura cumanayagüense. Se afanaba por desarrollarse en este arte. Lo practicaba empíricamente, pero fue un gran estudioso de forma autodidacta que lo llevó a conocer los secretos de la fotografía desde las químicas que él mismo preparaba para trabajar en el estudio fotográfico hasta la revelación perfecta de las fotos, en un local de su propia casa, sito en la calle Candelaria # 3 % Paseo Martí y O. Gómez, ayudado por su esposa y varios aprendices que se afanaba en enseñarles este arte, entre ellos: René Perna, Rafael Valladares y Miguel Manzano, entre otros.
A lo largo de los años que le tocó vivir en una sociedad plenamente capitalista practicando las fotografías, por su humilde estudio fotográfico circularon personas de todas las capas de la sociedad. Estuvo presente en todos los acontecimientos sociales de Cumanayagua que fueron parte de su desarrollo cultural. Con su lente captó imágenes que lo demuestran: celebraciones religiosas como misas, bautizos, la gran procesión de la Santa Cruz los día 3 de Mayo, todo ello, perteneciente a la religión más practicada en el pueblo en aquella época, la “católica”, fiestas de jóvenes quinceañeras, bodas, fiestas campesinas, populares, de señoritas católicas, de ricos y grandes señores en el liceo local, así como actos públicos y celebraciones del 28 de enero en honor al natalicio de José Martí, entre otras muchas más. Tuvo además, el privilegio de ser la persona que proyectó la primera película para el pueblo de Cumanayagua en el teatro: La
Eva (primer teatro del municipio frente a al actual glorieta) y la foto que recoge con maestría a la
Cumanayagua de los años antes del triunfo revolucionario que hoy exhibe el museo de la localidad. Al triunfar la Revolución, se acogió a sus leyes y comienza una nueva etapa para él en su vida como fotógrafo. Fue fundador del estudio fotográfico del pueblo junto a Jacinto García.
Con su cámara estuvo presente en actos políticos, reuniones, asambleas, chequeos de emulación, etc. Participó activamente tomando la foto individual de los habitantes de diferentes asentamientos campesinos en el municipio para la confección del carné de identidad, sin duda, supo insertarse en la nueva etapa político- social de la Revolución en el Poder.
Este hombre humilde, honrado y trabajador fue un sensible exponente de nuestra cultura local en el campo de la fotografía desde la seudorrepública hasta la Revolución triunfante. Su pueblo natal fue el mejor escenario para sus fotos. Su lente capto los bellos paisajes de la tierra que lo vio nacer, además, importantes actividades: fiestas de cumpleaños, religiosas, actos públicos, celebraciones de efemérides, etc. Fue un fiel ejemplo de la cultura cumanayagüense en este sentido. Con su cámara atrapó momentos y acontecimientos culturales que han quedado para la historia local y aún su recuerdo y su ejemplo perduran en la memoria colectiva del pueblo al que le fue fiel hasta los últimos días de su vida.
Varias fotos de la época, 1930-1952

Paula Margarita Vázquez Soto (Cumanayagua, 1948). Licenciado en Español-Literatura. Jefa de Carrera de la Facultad de Media Superior de la Sede Universitaria Pedagógica. Ha obtenido, entre otros, los siguientes reconocimientos: Reconocimiento de Destacado, por su trabajo en el Desarrollo de la Lírica Cienfueguera en los años de 1925 a 1935, en la Jornada Cultural Cienfueguera y Mención en Premio en el Taller Internacional de la Alfabetización, 2005.
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