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Por Rafael Monte
La sociedad del siglo XXI y la del futuro predecible se estructura bajo un nuevo paradigma, en que el conocimiento y la información se convierte en el principal motor del desarrollo, sobre la base de los increíbles adelantos tecnológicos que se alcanzaron con celeridad en las últimas décadas del siglo pasado y que continúan vertiginosamente influyendo en todos los aspectos de la vida material y espiritual de la sociedad, así como el de su cultura. Cabe señalar que existen notables diferencias entre los países desarrollados y los llamados en desarrollo, entre los países que se benefician de la información y los que casi no la reciben; ante todo, debido a las profundas inequidades existentes. No obstante ello, estas realidades hacen que todos los gobiernos se encuentren en el deber de dotar a sus respectivas naciones de las capacidades intelectuales que permitan vencer los desafíos de la sociedad en que viven y alcanzar un desarrollo tecnológico y cultural sostenible, lo cual solo es posible con un sólido sistema educacional y una elevada equidad social.
Cuba, país inserto en la lista de los subdesarrollados, debe buscar formas sustentables para lograr estos altos propósitos. El país ejecuta una serie de transformaciones educativas que se llevan a cabo en la Educación Superior con el objetivo de elevar el acceso al tercer nivel de enseñanza en materia de educación y en los principios de la educación a distancia, con el uso de los medios tradicionales y las nuevas Tecnologías de la Informática y las Comunicaciones (TIC).
Para elevar los niveles de escolarización y el desarrollo de la cultura, Cuba se ha lanzado tras el reto de proponerse de universalizar el conocimiento fin de que todos los individuos estudien sin límites durante toda la vida. El uso de las TIC está integrado a todos los programas y planes de estudios de todas las carreras universitarias, pasando a convertirse en parte indispensable del arsenal de habilidades intelectuales básica de cualquier profesional en el país. Ello conlleva revolucionar y transformar el pensamiento convencional de los sujetos, una preparación informática conciente en la solución de problemas y en aras de la satisfacción social, a la vez que genera una mayor capacidad de investigación y desarrollo científico.
El municipio de Cumanayagua, Cienfuegos, no ha estado exento de ello, y posee su propia estrategia para la informatización de la comunidad. Para ello, ha puesto en práctica el uso de nuevas tecnologías; estrategia en la que está inmersa la gran mayoría de los organismos de la localidad, incluyendo la SUM. Ello posibilita la entrada a la Educación Superior de todas aquellas personas con interés y condiciones que necesiten elevar su nivel cultural y profesional.
El territorio cumanayagüense tiene como objetivo principal hasta el 2010, logar que el 100% de sus entidades estén conectadas tanto a la Intranet provincial como nacional; existe la infraestructura y la cultura informática requerida para su utilización. Además, como parte de esta política se cuenta con un total de tres Joven Club de Electrónica y Computación, con lo cual se facilita el enriquecimiento de la cultura de la sociedad. Quienes laboran en estas instituciones programan softwares y multimedias de calidad, en aras de apoyar el proceso educacional en el territorio y la universalización de sus conocimientos.
En resumen, existe por parte de las entidades del Gobierno del Municipio una preocupación constante por que la informatización, en su sentido más amplio, llegue a todos los miembros de la comunidad. En tal sentido, se ha creado la estructura técnico-material necesaria con la colaboración de todas las instituciones y el único fin de ampliar, ante todo, la cultura y expandir el conocimiento por los cuatro puntos cardinales de este territorio.
Rafael Monte Pellón (Cumanayagua, 1982). Ingeniero Informático. Ha participado en diferentes eventos municipales, provinciales y nacionales de informática. Ha cursado también distintos diplomados.
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