SIN EMBARGO
Aprisionas mi tristeza en tu alegría
mientras
recoges los cabellos de la tarde
otra cabellera sueña allá en tu ocaso
yo,
desde mi subterráneo
me levanto,
miro la nube que pasa,
y adivino el sol que ya no es mío,
si embargo
inflama mi piel
en el laberinto de la noche.
MENSAJE
mi corazón
está en el beso que huyó
mensajero de olvido
en una mezcla de abeja, rocío y noche
y ante el portón de mi camino se detuvo
para traerme la estrella
que conduce a tu presencia
A PESAR DE TODO
El mar viaja por mi rostro
las olas atraviesan los espejos ahora marchitos,
a pesar de tanta agua
escucho el perfume de otro tiempo
mis sentidos embriagados por un licor amargo
responden con pereza.
A pesar de todo
tengo un Oasis
contemplar las estrellas y la luna
el nacimiento de una flor
y la sonrisa de un retiño.
FORTALEZA
Tengo que impregnarme como el arrecife
donde se estrellen las olas más feroces
y se arruinen los cuchillos del dolor
ahogar en lluvia íntima el recuerdo
mirar al sol, y nutrirme de su imagen
jamás columpiarme en las estrellas,
adúlteras de un brillo y de un espacio.
Con un breve aguacero se desnuda, tras el laberinto de la noche.
Voy a vestirme con aquel metal
que no habrá escultor que logre conquistarlo.
TÚ
El sabor del camino me alimenta
nací
para obsequiarle la existencia
mi madre me arrulló con tu balada
caminé
por instinto a tu figura,
te palpé
con los ojos solamente
pues mis dedos
los tenía encadenados de imposibles;
ya no canto, ahora
mis piernas se postraron,
mis manos están libres
las cadenas son más gruesas,
y no puedo detener
la fibra que agita
mi razón.
Nélida Caridad Puerto Suárez (Cumanayagua, 1959). Poetisa. Miembro del Taller
Especializado en poesía “En el borde de la contemporaneidad”.