Los siguientes autores fueron premiados en los “VI Juegos Florales” Cumanayagua 2008:
Premio : El libro de las sombras, de Elizabeth Álvarez Fuentes
Mención especial : Óleo de los santos fuegos, de Asleny Sánchez Leandro
Mención :
Demencia de las sombras, de Arianna Fonseca González
Poemas de Elizabeth Álvarez Fuentes
Soy un paraguas detrás de una puerta
I
Soy ese paraguas en abandono,
me colgaron a la sombra de una puerta.
Nadie me conmina a sus escampadas.
Soy la sombra en la penumbra
cuando la lluvia y el sol se hace dilema.
Escucho las quejas
de una casa casi escombros
porque todos se han marchado.
Mi cuerpo se limita al norte
con un clavo que duele
en la injuria del abandono.
Mis varillas oxidadas
gritan como costillas golpeadas.
Soy ese paraguas
donde la utilidad quedó proscrita.
Ya no recuerdo el agua musical
golpeando sobre mi carpa,
ni recuerdo al sol secando mis lágrimas
por aquellos aromas
en manos de antaño.
II
Soy un abatido paraguas
nada de esta casa me es ajeno;
su alegría, otrora luminosidad,
bordeas los fantasmas de la infamia.
Hoy ya no soy para guarecer
a los que se fueron con las dudas
si habita el alma en mi
y si el temblor de la lluvia es vaticinio,
un presagio que cuelga en abandono.
Es que otros viven para estos tiempos
y mi esqueleto es amasijo
y mi piel una calamidad
como el pelo del niño que no es.
Sigo escuchando súplicas,
pretéritas ingratitudes,
el clamor de una mujer
que enarbola un blanco pendón
Soy ese viejo paraguas
con la sombra de un mal recuerdo.
Máscaras
Tan oculto rostro en la noche del pez
ha vuelto a sonreír para enajenar.
Cada gota de oro
marchita tras la vestimenta.
El mar no sueña rostros:
desencadena la lujuria
por las perlas de la noche.
El rostro sueña lo perfecto:
ser tallado en jade
para hacerse señor del este,
tan azul como una máscara de proa
que a veces vuelve y se asoma.
¿Qué mano vendrá a acariciar
la injusta noche ya muerta
que hay en mis ojos?
¿Qué dedo vendrá a lastimar
ese horizonte tanto tiempo configurado?
Como una fecha señalada
Un día bailaré cual sombra en la puerta
recordando una fecha señalada
Un día se conmoverá los viejos muebles
y se subirá al carro de los desechos
junto a las sombras de otras fechas
para habitar en la memoria
Un buen día pisaré esta calle
con la misma sonrisa;
como enjambre piadoso
vendrá tantos a mi encuentro
y celebraremos una fecha.
Allá, más allá y acá
donde los versos a veces se cansan.
Ese día, como fecha señalada,
haremos fiestas sin licores
las vivas sombras,
nosotros, los espectros.
Elízabeth Álvarez Fuentes (Cumanayagua, 1949). Poetisa y narradora. Miembro del taller especializado en poesía “En el borde de la contemporaneidad”. Ha publicado Estrellita (poesía para niños, Ediciones Mecenas, 1977), El blanco y el centauro poesía, Ediciones Mecenas, 2005).
Poemas de Arianna Fonseca González
Incienso de mar
Muero entre cuerdas de orfandad,
las esquinas confían en mis soledades,
esperan otras tinieblas.
telarañas visten tu rostro inhabitado
oscura isla donde ya no sonrío.
Pretendes consolar mi desnudez
que, en protestas te hacen efímero.
No ilumines mi muerte:
este velero de cristal
se fuga ensombrecido por tus olas.
Tú, sombra
I
De cristales se satisfacen las manos,
cuando la sombra me convida a su refugio;
vértigo de su mísera existencia.
Salen de tu cornisa las aves que me poblaban,
suben por mi estómago, ensombreciéndome.
Me pide la fragancia de mujer que no se vende…
II
Todo sus cuadro reflejan,
cómo el mar agoniza por tus flechas de Sol,
que me aniquilan buscando las aves que desterraste
de un golpe: eran las luces que me configuraban,
viajes jamás emprendidos.
De ti solo me queda una vaga
y muy oscura indefinición.
Musgo con alas
Eran tus alas misma ternura
atrapado la quietud
de mis ojos, tu escudo.
-Encendías velas coronando mi espalda-
Eres Luna hiriente de la noche;
desmenuzada hierba
aferrándose cada vez más al vacío.
Eres, instinto, como la búsqueda,
como la infancia de un desierto.
Menos tolerante que un puñal,
o un puño sobre el puñal desafiando.
Como el sabor agridulce,
en las cuerdas que vibran,
para oídos indiferentes.
Eso eras, en brazos de aquel arroyo.
Ahora odio la melodía
del desierto que no alcancé a escuhar.
Arianna Fonseca González (Cumanayagua, 1989). Poetisa. Estudiante de la Escuela de Instructores de Arte “Octavio García”, Cienfuegos. Miembro del taller “En el vórtice de la contemporaneidad”. Mención en los III Juegos Florales (Cumanayagua, 2007). Tiene en preparación un libro de poesía.
Poemas de Asleny Sánchez Leandro
DE RODILLAS EN EL PARQUE
Desde los bancos siento la amenaza de una nueva estación.
El gorrión rebatible acude a su juego de señales y los amantes
desesperan deteniendo el sosiego de la balanza.
El niño y su papalote se beben las sombras sin anunciarse.
Hay que sucumbir en este jardín, amigo de siluetas para despertar
interpretando las frases signada de un mismo soliloquio.
Tengo el presentimiento de escuchar la melodía ilusoria cuando la
lluvia roce mis manos. basta que la casa azul gire sin descuido
formaré parte de la acera y permaneceré tendida hasta una próxima
estación.
SED DE MI SED
Si yo fuera sed, como una brújula descompuesta llevaría la
insolencia en mi frente, burlando la fugaz ruta de la lluvia y nacería
tantas veces de la garganta muerta que se elevan como paredes en el
cansancio lento donde la tarde finge pasar, alejándose, y yo me robo
la paciencia repasando la sombra de los viajeros.
Si yo fuera sed, fingiría partida donde los ríos no alcancen mis
extremos actos: pero ahora no preciso a donde me llevan, y esta agua
me atrapa, súbitamente.
ÓLEO DE LOS SANTOS FUEGOS
Dejar las sombras perdidas en un juego entroncado es ahora nuestro
aliento. Ver como se besan los río y sabiendo que somos mortales,
insistimos en volver mas allá de nuestros miedos, esos que ahora
exigen morir en lo imposible y nacen disueltos en cada trama, en
cada golpe, en cada máscara del destino.
Nos alertan sobre la salvación, la balanza descuida sus secretos y
cantamos junto a la luna, hasta evidenciar el sabor de la libertad, más
allá de quien mueve nuestros hilos sobre un óleo confuso donde
irrumpe la lluvia de los vencidos y dislocan las excusas para apagar
nuestro santos fuegos.
Asleny Sánchez Leandro (Cumanayagua,
1990). Miembro del Taller Especializado en Preceptiva de la Poesía “En el vórtice de la contemporaneidad.”