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Página de Inicio Argos Obra Literaria de Aspasia Worlitzky 5 Poemas de Aspasia Worlitzky

5 Poemas de Aspasia Worlitzky

Por Aspasia Worlitzky

Huida

Es como si desapareciera
poco a poco
en una blanda agonía.

Como si todos los soles del mundo
no lograran levantarme
y sucumbiera.

Imaginarios fríos me recorren
la cabeza se cansa
se empaña la transparencia de mis ojos
escribo sin pudor incierta

no sé si tú lo sabes
no puede ser que no lo sepas.

Pasan los años el rastro queda
el miedo el mismo miedo
pareciera que realmente estoy perdida
voy y vuelvo
vuelvo y me colmo de sonrisas.

A veces creo me parece verte
acudo a tu llamado.

Nada
el vacío.

Yo no sabía todo era nuevo
mi sembrar reluciente
se enredaba el juego la esperanza
la primavera el invierno.

En medio del patio yo con trenzas
calcetas blancas
y un renacimiento entero.

¿Cómo quieres que comprendan
si no lo han vivido?
¿Lo comprendes tú?

Ésta pena que se arraiga con tu ausencia
¿cómo quieres que la entiendan?
De mi casa me mudaron
sin preguntarme siquiera
se me hizo largo el camino de zarza y tierra
se me hizo sombra la tarde.

El grito queda
sordo estremecido.

¿Adónde vas madre?
A buscar hambre.
¿Qué me traes madre?
Calla niña que tengo prisa
déjame enlazarte
que el sol ya brilla
y quema.

Un rebaño se aleja maleta en mano
una lucha que se ausenta
para seguir luchando.

Nadie me espera
tú no me esperas.

No le encuentro sentido a esta vida mía
que ya no es mía ni tuya

¿lo comprendes tú?

 

Derrotada

Me instalo a escribir
como si con ello te pudiera
destronar asolar.

Te veo gigante
destruir a latigazos nuestro destino
aquella historia nuestra que tuvimos.

Entonces el sol brillaba
calentaba la tierra
con mi delantal me veo en el jardín
entre rosas y eucaliptos
hace calor afuera.

Los pies desnudos
sin fatiga pequeños
el agua fría de la acequia.

Acequia parrón hojas muertas
hay que barrer la terraza
poner la manguera.

Se juntan las nubes en el cielo
él mi amante viene a mi encuentro
como entonces tímido
en silencio.

El camino largo
largo
enseguida un sendero
la montaña
tu cuerpo hundiéndose en el pasto
riendo amándonos
riendo.

El miedo dibujado en las entrañas
ese maldito miedo sin delito cometido
la tarde en que se confirmó.

Tú representabas la sangre de mi tierra
un pedazo de mundo
que no sabía que era mío.
Eras más que el amor
la beligerancia
yo me fui sin luchar
las manos secas me fui
y no volví.

Todos nos quedamos esperando
ese milagro blando que jamás llegó
supusimos que el plazo estaba terminado
un minuto eran diez años.

Nos cansamos de juntar dinero para enviarlo
nos cansamos de mentir a los hijos
apretamos los ojos las gargantas
nos acostumbramos a bajar los brazos
a no demostrar
hasta que un día
te borraste con la tormenta.

Tu nombre desapareció
en el agua salada de los mares del mundo
también la estampa
con los nombres de cien mil vientres contraídos.

Me instalo a escribir
como si con ello pudiera perdonar.

 

Promesa

Te voy a dar un jardín lleno de flores
de cardenales de rosas perfumadas
algunos claveles blancos
y dos girasoles.

Te voy a dar un cerro de pasto verde
para que corras descalzo
sin molestar a nadie.

Un sauce frondoso
grande para que te subas trepando
aunque de verdad yo no sé
si se dan por estos lados.

Tal vez haya también
un nido pequeño y tímido
con tres gorriones risueños.

En la escalera de la entrada
un perro un gato angora
sol mucha nieve
y en el otoño
hojas secas de colores varios.

Temprano por la mañana
saldrás a buscar tesoros
reirás otra vez serás feliz
tendrás amigos.

Te voy a dar lo prometo
una casita hermosa
con baranda de madera
un patio solo tuyo
con la tierra sólo tuya
con el aire tuyo
nuestro.

Te voy a dar hijo mío
un hogar en Canadá.

 

Inspiración

Tengo la mente cansada
blanca y cansada
se cierran casi los ojos
sobre el papel
la luz penetra entre los visillos
triste incierta
en la taza de artesanía ajena
se enfría el café.

Tengo ganas de irme
pero no corriendo
dejar mis pasos enterrarse
e irme hundiendo en la nieve
poquito a poco
bajo la polvareda blanca tenue.

El viento sopla el ruido crece
la mano se desliza escribe profundamente
siento las piernas dolidas el alma cae
cae se pierde.

Apenas suspiro los relojes duermen
si llamas iré limpia de lágrimas
me dejaré tocar acariciar
el calor de tu pecho me revivirá.

Tengo que encontrar las fuerzas
para levantarme de puntillas
poner la mano abierta en tu serena frente
ordenar suave leve tu pelo enmarañado
reír despacio convencerme de tu juego
banalizar nuestras miradas
hacer que crezca el ensueño.

Extasiarme luego
en las más increíbles aventuras
penetrar bosques cielos
evitando cisnes de espuma
girar entrelazar erotismos densos
escurrirse entre los besos
obsesionados besos
de barro y vino los besos
de vino blanco de escarcha.

Una emoción intensa
que me recorre entera
alada.

 

Exilio

En un gemido evoco las montañas
en un gemido les pedí compasión.

Esas enormes alturas sí saben
vieron como se los llevaban
para aniquilarlos
como los llamaban uno a uno
para destrozarlos
hasta vencer sus fortalezas
hasta terminar con sus lealtades
y con sus ambiciones
se los llevaron.

Les mostraron el humo de los pasillos
sus gritos se transformaron en ecos
se escribieron en diarios y revistas.
Algunos se fueron con sus maletas
de cuero usado
con sus ternos grises
de invierno.

Incansables esperaron
en las filas de los aeropuertos
se convirtieron en tumulto
sus cuerpos comenzaron
a oler a destierro
judíos españoles pueblos.

Olor a paquetes olvidados
a empanadas añejas palabras repetidas
llanto de niños abandonados.

Yo también comencé
a impregnarme
me preguntaron el apellido
y casi se me olvidó
a fuerza de deletrearlo.

Llené papeles interminables
interpelé a mis hijos
los hice sentarse
al final de una escalera de cemento
en silencio
les dije
que un autobús pequeñito
vendría por ellos
que no olvidaran sus cuadernos
apenas alcancé a pasarles
la mano por el pelo.
Y ellos lloraron suplicaron
me pidieron volver.

Les enseñé a ser fuertes
a cerrar los puños
aprendieron su nombre
dirección número de teléfono.

Si alguien les habla no contesten.
Si alguien los agrede se defienden.

No pasar
está prohibido.

 

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