El ausente

Por Luis F. Macías

Mi hermano ya no es
conciencia del mundo,
pues ha vuelto a ser todo,
la nada que es el todo,
las serenas tinieblas,

la ausencia absoluta.

La única opción del ausente
es el recuerdo,
el regreso de instante.

La risa de mi hermano
ya no tiene formas:
es memoria de un brillo,
de un gárrulo sonido.

El ausente ya no puede irse,
permanece anclado
en el eterno retorno…

a menudo
su risa vuelve
a sonar en el silencio.


Petición

La poesía
se eclipsa para quien
no tiene ojos
y en el alma solo hay ojos
por un instante
para el poema.
Dame
la palabra,
la llave que,
más allá de la entraña
y del cuerpo,
abra puertas y ventanas,
tienda un hilo
entre los astros.