Amor en dolor mayor

Por Arlette Valenotti y Grupo poético Agave

Ely Rafael Primera Rossell, nuestro Alí. Nuestro pana Alí... Nuestro poeta, cantautor, que el 31 de octubre de este 2018, cumpliría 77 años (y los que le faltan), tanto canto no puede morir: se

siembra, renace, florece, se cosecha en el corazón de un pueblo.

 

Nació en su querida Paraguaná, al occidente de Venezuela. De origen humilde, siendo sus primeros oficios limpiabotas y boxeador. Con la intención de mejorar su calidad de vida y la de su familia se trasladó a Caracas para completar su bachillerato y logró entrar en la facultad de Química en la Universidad Central de Venezuela... Pero ya, y desde siempre, tenía en su piel esa rebeldía a "son mayor" que le cosquilleaba la sangre. Así, se impuso en el Festival de la Canción de Protesta organizado por la Universidad de Los Andes (1967), con sus canciones Humanidad y No basta rezar, que se convirtieron en un himnos de rebeldía necesaria en la juventud venezolana, en los70.

Poco a poco, fue "abriendo brecha" en la conciencia y corazón de todos quienes lo escuchaban. Cruzó la frontera y Europa vibró con sus letras.

Todavía se escuchan sus canciones, todavía leemos sus poesías, nunca fueron modas, son poesías enraizadas en un pueblo de lucha constante con "amor en dolor mayor".

Por tal motivo, el grupo poético Agave, le rinde un sencillo pero muy sentido homenaje en los alrededores de la Plaza Bolívar en Caracas...

Valga nuestra palabra, nuestros versos... Alí, siempre presente!!

Grupo poético Agave:

Griselda Bracoviche
Arturo Sosa Leal
María Eugenia Inojosa
Ivonne Thompson
Carmen Hinestroza Álvarez
María Carolina Mogollón

Cuando nombro la poesía

Por Alí Primera

Cuando nombro la poesía, nombro al hombre
a dos viejos zapatos y a Carlota
y a un odio terrible por la bota
mal parida y mal nacida en septentrión

Cuando nombro la poesía, nombro al hombre
a dos versos en los pechos de mi madre
a un primer cigarrillo de estudiante
y a un borracho tambaleándose en la calle

No todos los domingos son
para el descanso, no son
y en un domingo un ave nuestra
y hermosa se marchó
y yo sentí los tremendos aletazos
en el frío plenilunio del dolor

Nombro a Whitman, a Neruda y a Vallejo
y al verso escrito en la pared de una prisión
nombro a un río preñado de canoas
la traicionada poesía de Andrés Eloy

(recitado)
"Nombro a Rafael Alberti y su poesía marinera
nombro a Hernández y a García Lorca
y al humano Evangelio de Ernesto Cardenal
nombro a Gabriela, la de Chile
y al verso sencillo de Martí
nombro al ave que nos trae un parabién
los nombro a todos cuando le canto a la vida
y a la morena poesía de Guillén"

Cuando nombro la poesía, nombro al hombre
corazón solidario a mano amigable
cuando la nombro también me aturdo y lloro
por nuestro principal recurso natural no renovable

Cuando nombro la poesía, nombro al hombre
a Soledad con su ramo de rosas
y a un vuelo triunfal de mariposas
sobre un pueblo que canta en Sol Mayor

(recitado)
"Nombro a la piel florecida de mi tierra
y a la paz sustentada en el arado
nombro al camino donde duerme la esperanza
y a la espiga besada por un viento latinoamericano"

La poesía te nombra

Por Arlette Valenotti

Nombro a la piel florecida de mi tierra

y a la paz sustentada en el arado

nombro al camino donde duerme la esperanza

y a la espiga besada por un viento latinoamericano.

Alí Primera


Cuando nombras la poesía,
la poesía te nombra...
Vocero del mundo
desgranando verbos
semillas en blanco
cantatas para no dormir.
Cuando nombras la poesía
la poesía te nombra
en el acento firme
de pisadas paridoras
de rabia, de espíritu y alma
preñadas de esperanzas.
Cantarte, es cantarle al mar y arenales
correteadas con tu cuatro a cuesta
militante irrenunciable.
Es cantarle a tu piel tostada, amorosa,
delirio y aliento de tu muchacha enamorada.
Es cantarle a tu Paraguaná
pateando el cielo
con furias laboriosas
asaltado por otros poetas.
Cuando nombras la poesía
la poesía te nombra
en los ojos llorosos
del primer llanto,
en las lombrices
de barriguitas hinchadas
de carjitos perdidos tras un papagayo.
Te nombra en la caricia
de la suave brisa
ahumada de madera
que te envuelve y te besa.
En el suspiro de sobrevida solidaria
en manos de ternura
que traduce tu garganta.
Cuando nombras la poesía
la poesía te nombra
en el eco que retumba
en el vientre de madre
pariendo amor con dolor mayor
y en su pecho
goteando vida de Patria.