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Página de Inicio Argos Obra Literaria de Abel Zayas Llegando a otras orillas

Llegando a otras orillas

Por Abel Zayas

Van hijos del aliento de tus mares
a cazar la razón de otras orillas
viviendo sin piedad las maravillas
que ofrendan a otros dioses sus altares
Escuchas en los cantos seculares
las palmas y el bohío en su lamento
y mudo ante la voz de un pensamiento
te vas acostumbrando a los lugares

Reniegas del poema deslumbrante
mendigas en el pan el dulce abismo
sirviendo a la metáfora emigrante

En tiempos de ser otro y ser el mismo
declamas en el verso edulcorante
la intrépida ecuación de tu bautismo.


Dónde

Dónde arropar el verso que duerme en mi sentido
Dónde escuchar al viento con su voz secular
Dónde escribir Te Quiero cuando ya me haya ido
y otro te muestre un poco su manera de amar

Ya ves
tú me convocas a esta suerte sombría
a este verano adverso que dentro de mi ser
se me parece tanto a una copa vacía
donde a pesar de todo va tu nombre mujer.


Por qué

Porque a la primavera desamparas
pidiéndole a la noche cada estrella
y al infinito clamas que sea ella
el poema de adiós que emanciparas

Porque seguro vas tras la primicia
de consolar al árbol del camino
que teje entre sus ramas el destino
de brindar a las aves su caricia

Porque en el fondo cruel de tu bolsillo
rueda la indecisión de una moneda
y perdido en la hora tibia que te queda
bendices tu universo tan sencillo

Porque amaste el perdón del paraíso
filosofo en el hambre de existencia
y auguras en la flor de la paciencia
la certeza trivial que Dios no quiso

Andando pues, asume tu victoria
cosechando en la vida tu sonrisa
y deja al punto entonces cada brisa
al amparo feliz de tu memoria.


Ella (XV)

Epitafio   pasión   fuego   ternura
son los labios divinos de la diosa
que en la senda onírica reposa
por la hora vital de mi destino

Comienzo y declinar del peregrino
andar de la ternura y los placeres
te quiero porque en todas las mujeres
resumes la bondad de este camino

Manzana del Edén que se sonroja
al engaño sutil de otra sonrisa
que al jardín de mis sueños se deshoja

Y descrito en los versos de la brisa
el alma venturosa se acongoja
porque un cielo de ansias va de prisa.


Todo pasa

Decir que todo pasa
la primavera
el viento
tu amor en estas calles
mil otoños y el mar
Iluso en este valle me invade un pensamiento
si para cuando pase me vas a recordar.


Aferrado a tu amor

Yo me aferro a los delirios
del torrente de tu pelo
si la dicha toca el cielo
en nuestra luna de lirios
Eres calma en mis martirios
soplo fresco de otra brisa
que me deja en la camisa
como las olas del mar
un suspiro que al pasar
va en la voz de tu sonrisa.


Viaje

Tu piel en mi piel sabia se junta
cuando la geografía de tu cuerpo
mis manos acarician y preguntan
Dónde es el fin hermoso de este cerco
Cordilleras de nieve rematadas
por volcanes trocados en aureolas
y tu voz gime palabras escapadas
con un canto vital   como las olas
Mas   sigo en este viaje a la escondida
cueva sutil del humo de mis besos
me revelas el secreto de la vida
en esta noche azul de mis excesos.


La puerta


Nadie llama sigue abierta
testigo fiel de la casa
no hay pregones    nunca pasa
la armonía en la desierta
ciudad de duendes que alerta
otro viaje hacia el olvido
nadie llama    está escondido
el amor por estas calles
Nadie llama   no hay detalles
porque saben que te has ido.


Solencio

El silencio no es vacío
es la pausa soñadora
que entretiene de la hora
un instante ya sombrío
es la nota de otro río
en las huestes del paisaje
el silencio es homenaje
a un reloj que se detiene
si el minutero se abstiene
de su minúsculo viaje.


El golpe en la madrugada

Le cumple un sueño travieso
la caña bajo la luna
al machetero que ayuna
por su nostálgico beso
Con el acero va preso
el golpe en la madrugada
y en la sutil emboscada
la gramínea se desploma
como una niña que en broma
se ríe de su trastada.


De un dulce sudor que besa


Yo vi un combate pactado
entre caña y macheteros
en suspiros del acero
que la gramínea ha cansado
Yo vi el paisaje mojado
de un dulce sudor que besa
y vi la esperada mesa
con la peseta que a diario
mi abuelo en el calendario
cumplía con su promesa.


De mi universo sombrío

Cuando la tarde le canta
sus versos a la laguna
en la celeste tribuna
el astro rey se agiganta
Afinan bien la garganta
las aves del lomerío
y en el concierto del río
por las líquidas butacas
se van sentando biajacas
de mi universo sombrío.


Ocaso y despedida

Yo vi al viento enmudecer
acariciando tu pelo
y al astro en un breve anhelo
besarte al atardecer
vi a cada estrella volver
desandando en tu mirada
la plenitud arropada
de las noches en que fuiste
otra porción del alpiste
para alimentar mi almohada.


Andares

Caminos de sombras
todo el andar disperso
de nubes que te sueñan
y amamantan silencios
ronco andar de autobuses
tímidos transeúntes
la dicha que se esconde
para amar otro tiempo
yo anclado a cada espacio
como simple andariego
y tú rentando albergues
de fugaces deseos
predicas la nostalgia
de viejos altavoces
que anunciaban con prisa
nuestro camino nuevo.

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