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Página de Inicio Argos Obra Literaria de María Elena Rodríguez Chávarri. He de recordarte

He de recordarte

Por María E. Rodríguez

He de recorrerte palmo a palmo,
Tus honduras, laberintos y misterios,
saboreando cual sabueso cada hallazgo,
plantando banderas en cada cima.
Con los pasitos de mi sombra,
con las alas de mi alma,
con los mustios pétalos del mi corazón,
con cada latido de mi imaginación.

Para hallarte a pesar de todo,
en el letargo de la noche estrellada,
o en refugio donde te ocultes.
simplemente para hallarte y amarte

Con tu sol, tu luna, tus aguas,
tus soledades y tus contradicciones.
Con tus verdes jardines y tus comas,
con tus puntos cardinales, suspensivos y finales

Para fundir nuestros ADN, barro, tierra,
polvo, hechura de nuestra hechura
He de recorrerte, mientras me pierdo en tu corteza,
mientras hacemos realidad la poesía.


Amor


Húmeda fuente de la vida.
Sabor de mar, calor de sabia.

Moribundo amor entre mis manos,
más dueño de mí en tu partida.

Acaricio tu frente de ave herida,
y despierta tu forma en el espacio.

Ya se escucha el poema de tu canto,
de instintos y alientos desatados.

Ya volamos en un verso de caricias,
destruyendo el tiempo y la agonía.

Aferrada a tu cálido plumaje,
descorremos el misterio de la vida.


Declaro



Hay un brote albo, solitario,
allí donde la luz se ríe de fatigas.

Allí donde tú te mueres y tu
desamor  se desmorona.

y el cansancio  pobre , castigado,
atisbando en un rincón.

Y yo huérfana, con una vieja
infancia en la mirada, sueño:

que hoy el pan se repartió entre
las aves más pequeñas

y las trompetas  y las flores
están cantando para mí.

Que la justicia  por fin vistió mi casa
y  podré jugar entre los niños.

Hoy declaro la independencia y
destierro la tristeza de mi reino.


Donde el amor reina



Respirar el perfume de azucenas
y perder la mirada en la distancia,
volando con las aves, entre los azules árboles.

Sentirse adormecida y viva,
con la seda de tus manos,
recorriendo sabiamente mis rincones,
en esta tarde donde el amor reina.

Flotar etérea entre las ramas,
con un vuelo de mariposa en el alma
y el cielo cómplice,
como un gran paraguas encendido.

La vida se escapa en los suspiros
y la muerte me hiere con ternura,
con el dulce, fuego de tus amorosos besos.

Nada es concreto ni distante
y parece que todo se comprende,
porque nada está oculto,
en el universo de tus fuertes brazos.

Me pierdo sin sentido finalmente,
en el terciopelo de tus negros ojos,
con un sueño profundo,
de pequeña niña desvalida.


El rito

En los míos,
tus negros ojos,
noches sin estrellas,
obsidianas que penetran irreverentes mi alma,
me arrancan de mi rama
y floto al infinito,
temblando de emoción,
vestida de miel y de preguntas.

Tu fuerte mano,
garra convertida en paloma, 
terciopelo que desliza su ternura
en mi mejilla
y le regala navidades
a mi niña enamorada.

Se ilumina mi frente con tu beso,
dulce, agradecido, perfumado,
en la parte final del rito,
que ejecutas después de amarme
y por un instante olvido,
olvido, olvido y  perdono.

Después tu peso desmadejado a mi costado,
guerrero abrazado a la muerte,
en busca de sus Dioses.
Tu corazón ejecuta su melodía de tambores,
fatigado, buscando el equilibro.

El silencio de ese instante grita tantas cosas,
con las palabras justas, con el idioma correcto
y siento que todo es posible,
que resuelvo los intrincados conflictos..

Eres perfecto, así, cerrados tus párpados
de niño dormido, tan indefenso
y yo me vuelvo a enamorar, 
hasta que despiertes y ese silencio tuyo,
cotidiano, que suena a despedida de mi
o del mundo,  nos vuelva a separar.

Somos como dos doradas
florecitas de Marigol solitarias,
empecinadas en sus mundos paralelos,
dos simples flores  cuyo amor
es como un camposanto ya olvidado.


Muero cada tarde


En  esta  orilla muero  cada  tarde
Laberinto  de  tu  ausencia.
Arena  de soledades impregnada.

Curva infinita,  insondable destino que se bebió tus pasos en silencio

Aquí  agonizo  sin  consuelo,
Sin esperanza, porque mi amor no te  alcanza  para  arroparte  en  tu última morada

Donde está tu voz?.. tal vez entre el  rumor del mar, o el trino de las aves  o  en  esta  tristeza  que me agobia

El  mar  llevará  mi  mensaje,
bañando tus secos huesos con mis lágrimas.

Y  yo  convertida  en  suave  brisa,
etéreo  velo  de  novia  perfumado,
envolverte  quisiera  eternamente.

En  esta  orilla  desfallezco,
sin  la  certeza  de  encontrarte,
cuando  también  haya  partido.


Si hay guerra

Las risas se mueren en los labios, como palomas sacrificadas, al compás de los repiques de metralla, llamando al sacrificio.

Uniformados dedos esconden su miedo disparando, asesinando sin entender por qué tienen  enemigos que deben arrasar.
Se desdibujan los límites y afloran los más oscuros abismos, inagotable fuentes de lágrimas y dolor  que a su paso, dejan.

En la sombra, la ambición y el poder celebran su jubiloso festín. Las conciencias se acallan, pisoteando lo más sagrado, por la victoria.

Los lobos aúllan, el mal tiene el control y se baña jubiloso en la sangre inocente, apagando vidas fácilmente.

Una herida nace en el alma, una que tiene una sola bandera, un
grito, una esperanza “ libertad, paz”.

La sensatez y el amor encuentran el camino, pagando el precio
final con riquezas y  pedazos de su Madre tierra.

La paz mancillada, herida, se va recuperando, con voluntad de Ave Fénix,  mueve sus alas y renace.

Ella se muestra entre los hombres sobre la cuerda floja de la vida y así se balancea hasta que alguien vuelva a vociferar “Guerra”


Tengo sed

Tengo sed del sonido de palabras buenas,
detrás de las cuales hay alguien que ama

Sed del mendrugo de pan que alimente,
de un solo bocado todo el hambre

Sed por esconder el hilo de la madeja,
para que nadie encuentre al final, la muerte

Sed por hallar amor en cada corazón y
desterrar la injusticia y el dolor del prójimo

Sed por descubrir ese mágico canto
que subyugue las almas y les brinde paz

Sed por aceptar que soy humana,
y todo lo que soy y lo que toco es efímero

Sed por entender en algo este mundo
y descubrir por lo menos algo cierto


El grito


Grito en silencio y me desgarro,
en sonidos inaudibles

Grito con lo que me queda de fuerza,
desde el fondo de mi quebrada alma.

Grito con mis venas a punto de reventar,
con su sangre amenazando escapar de su cause.

Grito por el dolor que lacera sin sentido,
por la injusticia que destruye y corrompe,
por la miseria y el hambre que parece no tener fin.                                                                                                                                                                                                            

Ya mi garganta  esta seca en rebeldía,
en reclamos, en impotencia,
esta seca de tanto llorar
sin que haya la más mínima respuesta.

Grito imprecaciones cuando las oraciones
se me acaban,
Le grito al hombre para que combata tanta lacra.

Grito y vocifero  porque es una guerra inacabable,
porque siempre hay esperanza de vencer al egoísmo,
de no dejar crecer al verdugo,
de construir un futuro


Mi alma desnuda


Frente al espejo de tus ojos, mi alma se ha desnudado impúdica.
Sobre la mesa ha dejado sus pocos y más
escondidos sueños, su cansancio y soledad.

Su vocación reciente por contemplarlo todo, ajena, distante, buscando entender, apreciar o disfrutar, como viajero que peina la ciudad, en busca de formas, olores y sabores

Mi Alma, tirita avergonzada ante tu amorosa mirada, no hay espacio de ella que no contemples, no hay secreto que quede oculto, desde antes y después de su ser.

Cuál será su destino, dónde la llevarás, podrá volar o se quedará en castigo, surcando los caminos paso a paso o arrastrándose como gusano de tierra

Mi alma está enamorada y aunque no merezca tu amor, espera, con una esperanza en forma de pregunta, dejando desmadejar el tiempo, entre sílabas desconocidas que ya no dicen nada.


Polvoriento camino


Hacia atrás del camino polvoriento
quedan tantos inviernos
que casi he olvidado.
Tan pocas primaveras y uno o dos
veranos, sin embargo éstos,
llenan de buenos recuerdos mi alforja.

Cada uno de mis pasos solitarios,
sin la protección del amor y su ternura,
están serenos.
Ya sienten el perfume de jazmines
que me  espera.

Quizás en este corto trecho que aún tengo,
haya algún árbol donde el amor
me espera en su nido.
Lo sabré si mi corazón se enciende
como fuego y mi alma sonríe complacida

Presurosa volaré hacía él,
con mis mejores alas de ave solitaria,
para hacer realidad la poesía.
Y si no, siempre habrá una piedra amiga,
donde reposar mi cansada humanidad.

Ay caminito, ahora eres más amable
por eso me he sacado las sandalias,
para que mis pies te besen y sientan
y gozosos se bañen en tu polvo,
al que regresaré inexorablemente.


Mi casa

Mi casa, cueva hecha a mi medida,
refugio seguro, coraza protectora,
castillo de mi reino, extensión del cielo,
paraíso terrenal donde los sueños
nacen, se desarrollan y alguno se
concretan.

Mi casa, amado espacio como
verde campo de hojitas juguetonas,
donde las flores que lo adornan
somos nosotras dos.

Mi casa, cámara hiperbárica que
me desintoxica de la contaminación
del mundo, de las desilusiones
y pesares.

Mi casa, artístico taller incansable,
de poemas, pinturas, joyas y
manteles que mis manos
hacen realidad.

Mi casa, biblioteca ideal para
quedarse preso eternamente,
bebiendo de sus libros el elixir
de sus páginas.

Mi casa, más que cuatro paredes,
más que muebles y enseres,
más que una simple dirección

Mi casa es el mundo perfecto que
me permite sobrevivir, porque su
oxígeno de paz es lo que necesito
cada día.

Mi casa es un regalo divino que le
agradezco a Dios.


Dormida bajo la luna

Mullida piscina de dulces sábanas,
dormida bajo la luna
recíbeme en los algodones de tus almohadas
y arrúllame en entre las enredaderas
de tus perfumadas frazadas,
hasta que la paz se beba mis entrañas
y el silencio respire por mis poros

Tibia madre de cuatro patas,
sigue acariciando mi blanca cabecita
hasta que el sol asome por la ventana
Sigue abrazándome amorosa,
porque detrás hay una niña que se  esconde

Madre, llena cada espacio con tu ternura,
susúrrame al oído angelicales melodías,
que desmoronen mis pequeños huesos
y le pongan alas a mi alma inquieta

Ya es tarde, descorre el velo de la noche
y llévame, llévame madre,
llévame de la mano, al mundo mágico
donde habita  el  misterioso sueño.

 

 

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