Don Tomás Tomás DʼClouet, primer músico notable nacido en Cienfuegos. Homenaje en su bicentenario

Por Sandra M. Busto


La historia es como el ancla, el timón y las velas para cualquier ciudad. Ayuda a comprender de dónde vienen sus orígenes, se convierte en la guía para futuros destinos y en las velas de los

sueños a realizar y las metas por cumplir, pero guiadas por un certero timón y sabiendo dónde poder anclar. Conocerla, valorarla y respetarla, nos hace descubrir las bases de nuestra identidad. Desgraciadamente, la memoria histórica se va desvaneciendo en el tiempo y lo que tuvo gran valor en un momento, se diluye a través de los siglos.

 

Una de las preguntas que surgieron en mi mente cuando comencé el estudio de la música en Cienfuegos fue: ¿cómo comienza su historia?, ¿quiénes fueron sus primeros músicos?, ¿qué tipo de música hacían? Cada vez eran más las interrogantes para poder comprender las bases de la identidad musical cienfueguera. Por eso decidí ir poco a poco completando esos silencios. Para mi sorpresa descubrí y develé historias de vida muy interesantes, de hombres y mujeres que dejaron su impronta no solamente dentro del marco de su ciudad. El siglo XlX sí fue de grandes aportes para la música. A estos artistas les debemos reverencia, ellos son en gran medida las bases de lo que es hoy la identidad musical en Cienfuegos.

Y sí, en 1820, hace dos siglos, nace en esta bella ciudad el profesor, pianista, compositor y director de orquesta Tomás Tomás DʼClouet. Él llegó a ser una figura central en el desarrollo de la música en la Villa en el siglo XlX. Con su actuar comenzó a trazar los hilos de la historia musical de su ciudad. Nace solamente un año después de la fundación de la Villa de Fernandina de Jagua, descendiente de estos primeros colonos franceses fundadores de esta, que llegaron procedentes de Burdeos, Louisiana, Filadelfia y Guarico, al mando de Don Luis DʼClouet. Puede considerarse como el primer músico cienfueguero en dejar su impronta.

El vínculo con el norteño país, estaba todavía afianzado entre estos pobladores, quienes enviaron a sus hijos a educarse allí. DʼClouet va a realizar sus estudios en los Estados Unidos, donde recibe clases con el profesor Charles Grober, graduándose de solfeo, teoría de la música, piano, armonía y composición. A su profesor, dedica una de sus primeras composiciones: Neptuno, galop que editó en Filadelfia en 1844.

Regresa en 1845 a su Patria y se vincula al Liceo Artístico y Literario de su ciudad natal como profesor de música instrumental y al Liceo y a la Sociedad Filarmónica, como pianista, compositor y director de orquesta. En 1847, compone su danza Ultimo Recuerdo, que contó con la aceptación de la juventud bailadora del momento. Don Tomás, se había dado a la tarea de organizar una pequeña agrupación de concierto y dar a conocer con ella las mejores obras del repertorio universal de su época, que no se haría oficial hasta cuatro años más tarde, en 1851, con la creación de la Sociedad Filarmónica, naciendo así la primera de las orquestas que existiieron en la Villa. Con esta agrupación, inició el ciclo musical más importante de Cienfuegos en el siglo XlX.

Las actividades festivas y musicales de Cienfuegos se celebraban entre 1847 y 1862, en los pequeños teatros de las sociedades El Recreo y el Liceo Artístico y Literario. En 1851 ambas se unen y nace la Sociedad Filarmónica, la que contará además con una academia de música y la ya oficializada orquesta, organizada por Don Tomás. En este mismo año, está registrada una velada realizada a la casa de su madre, la señora Josefa DʼClouet, en la cual ejecutaría junto a sus hermanos Antonio, Ricardo y Santiago, varias danzas y otros bailes de cuadro. Estas peñas en casas particulares era otro de los atractivos culturales y recreativos de la época.

En 1868, a causa de sus ideas opuestas al régimen español y a sus actividades políticas, se ve perseguido y precisa marchar junto a su esposa y el recién nacido hijo Guillermo hacia Los Estados Unidos. No se tienen noticias de su actividad cultural en el exilio. Varios años antes había decidido dejar la dirección de la orquesta de la Sociedad Filarmónica de Cienfuegos. Permanece en el exilio por una década. A su regreso, se da a la tarea de volver a reunir un pequeño formato, para el cual comienza a adaptar obras de concierto. Contaba con flauta, piano y violín, para los cuales hizo arreglos de obras de Donizetti, Bellini, Rossini, Meyerbeer, entre otros. No es extraño que optara por el trío francés, compuesto de los instrumentos mencionados anteriormente: flauta, violín y piano. Sonoridad que le llega desde la cultura de sus padres. Muchas de las versiones para este formato las interpretó su hijo Guillermo Tomás y la soprano Ana Aguado en escenarios como El Artesano y el Liceo de Cienfuegos1. En el elenco estaban también los españoles Antonio la Rubia, Sebastián Güell, A. Tellería, Tous, Opissu, Albbeich, José Manuel Jiménez (Lico) y Ramón Solís.

Con su labor comienza uno de los capítulos más importantes de la música en Cienfuegos en el siglo XlX. Es el precursor de la música de cámara y de concierto en esta ciudad que, desgraciadamente, un siglo después estaría muy poco difundida, a pesar del esfuerzo de sus actuales cultores, que tratan día a día de devolver el esplendor de lo que soñó y comenzó a labrar el Maestro Tomás DʼClouet. El 5 de septiembre de 1887 este maestro deja de existir.

De su unión matrimonial con Antonia Bouffartigue Dupalais y en una hermosa casa de madera de dos plantas, con puerta principal ancha y un gran patio con su tradicional pozo de agua fresca —situada, según una descripción de la época en el barrio Marsillán, a la salida de la carretera de Caonao2—, nacería el diez de octubre de 1868, uno de los músicos más importantes y reconocidos de todos los tiempos: Guillermo Tomás, figura que merece por todos sus aportes a la música cubana un lugar privilegiado en su natal Cienfuegos. A los doce años comenzó el aprendizaje de la música bajo la tutela de su padre, el primero dentro de la constelación de grandes maestros que le seguirían e irían formando su cultura y talento.

Y precisamente en 1920, al siguiente siglo del nacimiento de su padre, y un siglo anterior al año que transcurre, Guillermo Tomás entra en su etapa de mayor madurez en la composición. Año en que crea la suite Impresiones de la infancia, estructurada en siete partes. Otro motivo para rendir homenaje a los grandes músicos que crearon las bases de la cultura de una ciudad.

La historia es como un frondoso árbol, en que cada rama, con sus hojas, aporta el  oxígeno necesario y se mantiene firme por sus raíces. Cada flor, cada logro, quedará en la memoria de su pueblo. Reverenciar a quienes comenzaron a escribir la historia es una deuda para todos.

Bibliografía

Busto; Sandra Margarita: Estudios de la música popular y de concierto en Cienfuegos, retos y contribuciones (inédito, 2019).

Giro, Radamés. Diccionario Enciclopédico de la Música Cubana (Tomos I, ll, lll, lV). La Habana, Cuba. Instituto Cubano del Libro, Editorial Letras Cubanas, 2007.

Martínez, Raúl. Ellos hacen la Música Cubana. La Habana. Instituto Cubano del Libro, Editorial Letras Cubanas, 1998.

1 Radamés Giro, Tomo 1, p. 194, La Habana, 2009.

2 Raúl Martínez, 1998, p.12.