¿Otra vez el río de Heráclito?

Por Olga L. Martínez

Los amigos envejecen
si envejece la memoria.
Vueltas doy como una noria,
los recuerdos… me estremecen.
Los amigos reaparecen:
son historias, son canciones
dentro de los corazones.
Con el paso de los años,
los amigos son extraños
si olvidan las estaciones.

El tiempo llueve secretos
cuando a los ojos les miras.
Por los amigos suspiras
y oprimes los amuletos.
Los amigos son boletos
para subirse en un tren;
mas no sabes en qué andén
vuelves a verlos de nuevo.
De la nostalgia me embebo,
del antaño soy rehén.

Aún corre por mis venas                                  
sangre de nieve y abeto.
La vida es ese libreto
en el que siempre te estrenas,
y aunque resulten ajenas
las distantes sinfonías,
con el cursar de los días
el temblor desaparece.
El otoño reverdece
recordando los tranvías.

Ahora soy un girasol
en un campo de amapolas,
un velero en otras olas;
de mis lunas soy crisol.
Siento el calor de otro Sol,
un nuevo río en mis venas:
desbaraté las cadenas,
al fin mi piel resucita.
Esta noche por mí grita:
la vida comienza apenas.