Dulce caudal

Por Mayelín Ordóñez

Colmas mi razón de presencia, olor a guarapo,
pies descalzos,
miradas errantes
y chasquido de látigo.
Enmielas la savia de mis venas.
Soplas al viento
el lamento de mis ancestros,
los cantos de su heredad que en ti enraizaron.
Verde elegancia con rocío
del negro,
del mestizo
y del blanco.
Reina de todos los tiempos.