Por Ulices Trujillo


Tengo un soneto de un día, ya olvidado
Y este par de condones aburridos,
Un polvo de nariz sin alaridos
La cuchara, el sopón desesperado.

La libertad del preso encarcelado,
Un maratón de dioses desvalidos,
La oscuridad que alumbra mis latidos,
Pasos largos de avance a ningún lado.

Blancas noches que muerden mi retina
Entre la paz de sueños que desvelan.
La voz oscura de un alma cristalina,


El alto vuelo de aves que no vuelan.
Un sol esconde luz en la neblina
Falsos silencios que la voz rebelan.


Feb/6/2024