Por Roberto Manzano

 

Yendo por el camino hacia adelante miro…

 

Yendo por el camino hacia adelante miro
y toco el lodo gris con la gastada punta del zapato:
es el mundo llovido de varios días,
y por encima de la punta del zapato voy solo
cuando a la izquierda marchan conmigo
escuetos matorrales, y se ven huellas de neumáticos:
siguiendo los talones presurosos de un alto junio,
bajo la soledad del aire abierto…


He tenido mis pies de andar tanto, y ya hoy,
andando solo, con el lodo gris o amarillo

Por José Lezama Lima

 

Ah, que tú escapes

Ah, que tú escapes en el instante
en el que ya habías alcanzado tu definición mejor.
Ah, mi amiga, que tú no quieras creer
las preguntas de esa estrella recién cortada,
que va mojando sus puntas en otra estrella enemiga.

Ah, si pudiera ser cierto que a la hora del baño,
cuando en una misma agua discursiva
se bañan el inmóvil paisaje y los animales más finos:
antílopes, serpientes de pasos breves, de pasos evaporados
parecen entre sueños, sin ansias levantar
los más extensos cabellos y el agua más recordada.
Ah, mi amiga, si en el puro mármol de los adioses
hubieras dejado la estatua que nos podía acompañar,
pues el viento, el viento gracioso,
se extiende como un gato para dejarse definir

Por Camilo Venegas

 

Antigüedades

La poesía es el pasado, una flor seca, un relámpago,
aquellos animales que pastaron aquí alguna vez.
Las palabras rimadas son un invento en desuso,
como lo eran ya, desde hace algún tiempo,
el telégrafo, la ópera, los sellos de correo,
o el sonido de los cencerros
mientras los mulos sorteaban,
en nombre de Dios, las fajas del mundo.
La poesía es un náufrago,
una mujer vieja y sucia
que se desnuda ante una multitud.
Nadie por aquí ha visto a la poesía en años,
no se le oye pasar,
ni siquiera en los días de lluvia
o las noches de luna llena.

Por Leymen Pérez

 

Un sol es un sol es un país desgarrado. Vi
Çlargas sombras empequeñecer, vi un país entero
ubrirse con pedazos. Un pedazo es un sol en la
soledad de un país como un sol es un pedazo
de objeto en las manos de quienes parten. Un sol mira
cómo nos reímos de nuestras derrotas.


Un país solo para un día, una noche, un juego entre crepúsculos,
unas manos que ya no están tocándolo. Un sol

Por Rafael Grillo

 

“Qué hermosa”, piensa, con los ojos henchidos por los destellos de plata; sus dedos acariciando la curva de luna mahometana. Delgada en el nacimiento junto a los gavilanes en forma de S y ensanchándose en el recodo hacia la punta. Hoja de unos cuarenta centímetros, calcula a golpe de vista; la mitad de largo que sus hermanos mayores, debe ser un alfanje del tipo empleado en abordajes, adivina. Y sólo así, dejándose hechizar por lo singular del objeto en que se materializó la sorpresa anunciada, procura que se desinfle la irritación precedente. Ausculta los bordes de la iracunda arma morisca y la descubre tajante por un solo costado, hasta su terminación en un triángulo; este sí afilado en el vértice y los dos cantos… ¿Detalles, no? Buscas detalles…. Presumo que tú eres el mismo que publicó aquel artículo en una revista. Recuerdo el título: “Novelista asesina a su esposa porque no lo dejaba escribir”… Es cierto que eso fue lo que confesé a la policía, pero puesto de esa manera, parece totalmente irracional, absurdo, hasta para mí. ¿Quieres oír la historia completa? O te conformas con que yo, para justificarme, te salga con un par de citas ingeniosas, de las que el público espera de todo escritor. Por ejemplo, esta de Oscar Wilde:

Por Nachiely Sánchez

 

Sueño en mi casa de infancia
siento como si algo me llevara al abismo
y allí encontrara el río que me aguarda.
A veces pienso que él me llama
como una cueva que me lleva
a la profundidad de sí mismo
y ya en el horizonte ver el río
y correr sobre sus piedras
y sentir la arena que rodea la orilla.
Pero allá en entre esas arenas oscuras
se ven los peces como nadan y se salvan.

Camilo Venegas Yero (nacido el 16 de julio de 1967, Paradero de Camarones, Cuba). Escritor y periodista. Desde el año 2000 vivió en Santo Domingo, República Dominicana. Actualmente vive en España. Se graduó en la Escuela Nacional de Arte de La Habana con la licenciatura en dirección teatral. En 1987 fundó Teatro Acuestas. Colaboró en diversos proyectos de Ediciones Vigía. Trabajó en las revistas El Caimán Barbudo y La Gaceta de Cuba. Al momento de su salida de Cuba se desempeñaba como director del Fondo Editorial Casa de las Américas.
En República Dominicana, fue editor de los periódicos El Caribe y Diario Libre, además de trabajar en el Centro Cultural Eduardo León Jiménes y en Newlink Communications, una consultora internacional de relaciones públicas. Es socio fundador de Ediciones El Fogonero, firma que ofrece consultoría en estrategias de comunicación y produce contenidos.
Entre otros: Premio Internacional de Cuento de la Casa de Teatro por su obra "Irlanda está después del puente", 2023. Premio Caonabo de Oro, República Dominicana, 2015. Sus escritos de Venegas han aparecido en reseñas y publicaciones de Cuba, México, República Dominicana, Canadá, Estados Unidos, España, Argentina y Alemania, entre otros. Es el creador del blog, El Fogonero, 2006.
Ha publicado: Las canciones se olvidan. México, 1992. De transparencia en transparencia (Antología de poemas). Cuba, 1993. Los trenes no vuelven. Cuba, 1994. Poesía Cubana: La Isla Entera. España, 1995. Dossier: 26 Nuevos Poetas Cubanos. Mapa Imaginario. Cuba, 1995.Cine Vedado. Cuba, 1996. Nuevos juegos prohibidos. Cuba, 1997.Itinerario. República Dominicana, 2003. Irlanda está después del puente. República Dominicana, 2004.Afuera. España, 2007. ¿Por qué decimos adiós cuando pasan los trenes? República Dominicana, 2011. Atlántida, Libros del fogonero, República Dominicana, 2023. Estación del Norte, Libros del fogonero, Madrid, España, 2024. Itinerario seguido de Afuera, Libros del fogonero, Madrid, España, 2025

 

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Por Gertrudis Gómez de Avellaneda

 

¡Perla del Mar! ¡Estrella de Occidente!
¡Hermosa Cuba! Tu brillante cielo
la noche cubre con su opaco velo,
como cubre el dolor mi triste frente.

¡Voy a partir!... La chusma diligente,
para arrancarme del nativo suelo
las velas iza, y pronta a su desvelo
la brisa acude de tu zona ardiente.

¡Adiós!, ¡patria feliz, edén querido!
¡Doquier el hado en su furor me impela,
tu dulce nombre halagará mi oído!

¡Adiós!.. Ya cruje la turgente vela…
¡El ancla se alza… El buque, estremecido,
las olas corta y silencioso vuela!


Tomado de La noche de insomnio. Antología poética. (Editorial Letras Cubanas, 2024).

 

 

Por Dulce María Loynaz

 

 

Tierra cansada

(Romance pequeño)

La tierra se va cansando,
la rosa no huele a rosa.
La tierra se va cansando
de entibiar semillas rotas,
y el cansando de la tierra
sube en la flor que deshoja
el viento... Y allí, en el viento
se queda...

La mariposa
volará toda una tarde
para reunir una gota
de miel...