Por Mario Muñoz Lozano y Danay Galletti Hernández

 

La Habana (Prensa Latina) Descubrir la rica historia del bisabuelo negro mambí marcó un nuevo rumbo en la vida de Arístides Hernández (Ares), quien en medio del recogimiento provocado por la pandemia de Covid-19 se dedicó a organizar el árbol genealógico familiar.
     La vida de Benigno Najarro Girón y su participación en las luchas por la independencia de Cuba del colonialismo español centran la investigación del reconocido artista visual, en los mismos archivos donde tantos otros cubanos hurgan en las huellas de su pasado ibérico.
     Pasaron más de 120 años de aquellas guerras libertarias, pero los recuerdos aún se transpiran, perduran en la carne, en los apellidos, en la memoria y en el orgullo por los ancestros de mucha gente en Cuba.
Lo resumió el reconocido cantautor cubano Silvio Rodríguez en su tema Yo soy de donde hay un río: “…Soy de un paraje con brío/Donde mi infancia surtí / Y cuando después partí / A la ciudad y la trampa / Me fui sabiendo que en Tampa  /Mi abuelo habló con Martí”.

Por Hansrruel Aldana (El Poeta de Junio)

Qué manera de romperme
por la luz, por la mitad,
por la huella, por la edad,
por la suerte de moverme.
Yo tengo un ángel que duerme,
sin forma, sin primavera.
Tengo un ángel, aunque muera,
ya me está sanando adentro.
Si se va, ¿dónde lo encuentro?
¿En qué luz? ¿De qué manera?

Tengo un ángel por hacer,
que antes de ser, ya se va.
¡Deténganlo! ¿Quién podrá
enseñarme a amanecer
si en sus alas el poder
de no estar muerto, es un frío
que se quiebra como el río,
que se esconde, que se marcha?
¿Quién podrá romper la escarcha
de ausencia, que en el vacío

Por Juan Cristóbal Nápoles Fajardo (El Cucalambé)

 

           A don Eligio E. Capiro

(Fragmentos)


Huye la noche sombría
al son del céfiro suave
y nos anuncian las aves
la vuelta de un nuevo día:
todo es luz y poesía,
todo es encanto y belleza,
el zorzal en la maleza
extiende sus pardas alas,
y ostenta sus ricas galas
la feraz naturaleza.

Susurra el verde palmar
y la luz de la alborada
dora la roca empinada
de las orillas del mar:
se admira el tenue brillar
de la estrella matutina,
muere la densa neblina,
cruje el cedro allá en los montes,
y a los bellos horizontes
el sol naciente ilumina.

Por Analía Romero

 

Somos tú y yo...
pero nunca seremos nosotros dos.
Somos lo que pudo ser y lo que no fue.
Somos nosotros dos,
pero no nuestro momento.
Nuestra historia no tiene
ni principio, ni fin.
Somos nosotros dos,
pero en un capítulo
que no se ha escrito
y quizás nunca se escriba...
Somos dos niños,
no sabemos qué es querer...
No sabemos qué es amar...
No sabemos qué somos nosotros dos...
Solo seremos un capítulo en blanco
escrito con lágrimas,
un texto que el tiempo
retorcerá...

Por Olga L. Martínez

 

Una ilusión,
es como una
piedra.
Si no aparece
quien
la patee,
se queda
en su sitio
para siempre.

Amaso la tierra
y aún no
subo
al árbol que sembré.

De los frutos
quedan
pocos.

Solo los
que decidieron
aferrarse
a sus raíces.

Por Armando Arturo Cazares 

 

          Pienso, luego existo

             René Descartes

 

La extraña sensación del abandono
(que tan extraña no es), siente la prisa
de arrebatarme el alma de algún modo.
Y pienso:¿Existe un Dios? ¿Es Él quien  mira

su experimento roto? Y si no hay Dios...
¿Soy yo quien mancilló su propia vida?
Existo, como prueba de un amor
que estaba destinado a su fracaso; 

y pienso, que alguien tuvo la razón
(mas nadie fue culpable de intentarlo).
Existo, soy el hombre de mis sueños
que sueña con ser hombre (soy esclavo).

Y pienso en el futuro (en ese incierto
designio del reloj) y en el camino
que aún debo recorrer (pero me pierdo).
Existo, junto al polvo que respiro,

Por Gustavo Adolfo Cardoso Rodríguez


                  Dust in the wind

                       Kansas


Domingo 17 (Son ideas, Osvaldo Rodríguez y los 5U4)

Con el espíritu fortalecido después de una ida y vuelta más al lugar de mi acostumbrada peregrinación, llegué a ”mi rinconcito” de Úrsula y Vía Blanca, en el populoso barrio del Cerro, Cerca de la famosa heladería – frutería Fruti-Cuba de la zona. En casa la misma rutina de siempre, “La vida sigue igual”—me decía— parodiando a Julio Iglesias: releer a Stephem King en su fantástica novela Resplandor, deleitarme con el rock sinfónico Rapsodia Bohemia de Queen con el inigualable Freddy Mercury —Dionicio no era bobo— pensaba al saborear un vinito brindis con su Partner Café Bustelo, recién colado. La coletilla del  día consistía en sentarme a contemplar el ir y venir incesante de vehículos que pasaban frente a mí por Vía Blanca con destinos inciertos, quizás como el mío. Exhorto, y con la mirada fija, no vi pasar las horas frente a aquel torrente en la avenida que se me antojaba mágica, como las historias contadas por el gran escritor cubano Alejo Carpentier en su novela El Reino de este Mundo en relación con su acuñada frase de lo “real-maravilloso”, creía ver en esa sucesión de vehículos al Manco Mackandal convertido en ave, serpiente o pez, conducido magistralmente por la mano certera de su autor, en la voz escrita de Ti Noel.

Por María Salomé Pérez

 

Bajo mis pies una estrella
sobre la espuma, la flor
¡Grita pálido el amor!
Al despertar la querella
¡Relámpago más centella!
Yace la flor y presiente
una estrella irreverente,
rompe los versos la roca
pinta un poema la boca
dice el alma lo que siente.

El alma divina y pura
con su total mansedumbre
enciende su propia lumbre
sin carbón, sólo ternura.
Es barco y arboladura,
es surtidor erudito
vuela como pajarito,
sin tiempo de hacer escala
con brújula bajo el ala,
advierte el sendero escrito.

 

Por Eduardo Daniel González

            

           A Gabriela Bosh Isasi,
                             eternamente.

Desde una esquina del viernes
la maestra y el niño se han mirado,
¡con qué irremediable costumbre!:
como la pizarra y el pupitre,
como las horas y las memorias,
                   como el tiempo.

                                Y saltan
las palabras, en fin, saltan
desde el inconfundible orgullo de la tiza
a la blanca caricia minuciosa que desdibuja
el rumbo fugaz, prudente,
de la penumbra que me anuda los ojos;
que descansa y me habla luego,
como si esas manos desnudas sobre mi sien
fuesen las poderosas sonrisas del idioma
o el pañuelo hondo que me abraza
y no encuentro.

Por Lucio Pérez

          

                    ...sé que podría ser diferente
                    Pero de qué valdría pedir
                     si solo con ellos revelamos
                      la certeza de carecer.

                            Miguel Barnet


He olvidado de qué lado estoy en el planeta
aun así celebró el sol que nos alumbra
y me pongo en complicidad con la memoria.
El heno se confunde en el asfalto
nada tiene que ver con espejismos
y me monto en viaje de regreso.
He perdido el camino tras el último toque
de campanas;
mientras unos se ocupan de cambiarle el rostro
otros descubrimos cicatrices que dejan las ausencias,
y salimos a escribir en sus murallas
la última voluntad de los sobrevivientes
para que el miedo no espante a los fantasmas.